Toda la pastoral de la Iglesia es pastoral vocacional, ya que la tarea evangelizadora de la Iglesia está llamada a hacer descubrir a cada creyente su misión, su vocación.
La pastoral vocacional es una tarea de todos los miembros de la Iglesia, que consiste en el servicio al nacimiento, crecimiento y discernimiento de vocaciones; con el fin único de servir más y mejor al mundo, que tanto necesita de la verdad de Cristo.
La pastoral vocacional tiene varias dimensiones a trabajar:
- la predicación directa y clara del mensaje,
- la catequesis sistemática y fiel,
- el testimonio alegre y sincero,
- la oración confiada al Padre por su Hijo en el Espíritu y
- a María modelo de toda vocación.
Toda la comunidad cristiana tiene la obligación de animar la pastoral vocacional y cada cristiano en particular. Por tanto, tenemos una labor fundamental en esta pastoral y las líneas a seguir son:
ORAR convencidos de su necesidad y del gran don que supone para la Iglesia. Para ello hay que saber orar y enseñar a hacerlo.
VIVIR conscientemente la vocación propia, siendo cada día más fiel a la llamada de Dios, y con conciencia de ser testimonio para los demás.
TRABAJAR para ir creando en nuestras comunidades un ambiente propicio.
Somos conscientes de que cada uno tiene una vocación en la Iglesia y contribuye positivamente a que cada joven se plantee cuál es su misión y su vocación.
Y ahora, tú joven, pregúntate:
¿quién soy? ¿qué sentido tiene mi vida? ¿cuál es mi misión?



